811 Convergencia antiguo CAM

La convergencia con el antiguo
Club Alpino Madrileño

El contacto con el antiguo Club Alpino Madrileño es incluso mas antiguo que el propio club. Y viene de la histórica relación con José Luis Ibarzábal.

Ya en la década de los años 70 del siglo pasado, cuando Carlos y Luis Miguel gestionaban el Club Alpino Popular, se conocieron «pululando» por la sede de la Federación Castellana de Montañismo en la calle Apodaca de Madrid. Luego, en 1980 Luis Colino, miembro de la Expedición de Extremadura al macizo de Spitzberg y hermano de Mercedes Colino (que también lo conoció en los años 70 en los GUM-Grupos Universitarios de Montaña), apoyaría con sus lanchas zodiac las actividades que José Luis con su club de entonces la Sociedad Deportiva Aralar, fue a realizar al mismo lugar y fechas y a las que había que acceder por mar a través fiordos, para lo que no contaban con medios de acceso.

Otros momentos de trato serían en 1982, durante el histórico Curso Castellano de Esquí de Montaña del mes de Febrero de ese año, y en 1992 con la colaboración de Montañeros Madrileños en el homenaje a Silvino Ronda, promovido por el Club Alpino Madrileño (ya la S.D. Aralar y el Club Alpino Maliciosa no existían al haberse fusionado bajo ese nombre). Y entretanto, en las actividades y plenos de la Federación Madrileña de Montañismo, que se constituyó en 1984.

Precisamente algo después del éxito organizativo del homenaje a Silvino Ronda, Carlos y Luis Miguel solicitaron un encuentro formal que efectivamente se efectuó ya anochecido, una fría tarde de otoño en el local del Club Alpino Madrileño de la calle Augusto Figueroa. A ella asistieron ellos dos junto a una serie de personas que gestionaban el CAM en aquella época y a ninguna de las cuales conocían, uno de ellos era Juan Luis Teruel y tal vez estaba presente Jacinto Arévalo. Allí realizaron una detallada exposición de su proyecto, haciendo hincapié en que debía construirse una entidad para todos, grandes y niños; jóvenes y mayores…con todo tipo de actividades…; lo que más recuerdan es una lapidaria frase de uno de los asistentes: “…ufff…es que eso es algo muy complicado…” que puede sintetizar bien el espíritu con que fue recibida la propuesta: receptivo por la buena relación, pero visto como difícil y engorroso de llevar a cabo.

Luis Miguel y Carlos, tras la reunión, coincidieron en que la concepción existente en aquel momento en el CAM no estaba preparada para abordar un proceso de esta índole. Eran uno de los primeros clubs de Madrid, les iba bien, y no tenían necesidad de implicarse en algo así. No obstante, también tuvieron claro que de cara a su proyecto de construir una gran entidad para Madrid, deberían contar con ese club, valorando aspectos tales como una parecida visión social, las posibles sinergias y complementariedades de una unión, y también -todo hay que decirlo-, el propio nombre, muy apto para el proyecto, especialmente después de la fallida reunión con el Club Alpino Español del año 1996.

Cada uno siguió su camino, pero los contactos en ningún momento se interrumpieron. Se acrecentarían en 1997 y muy especialmente en 1998 (las cosas habían cambiado un poco, Montañeros Madrileños ya contaba a cierre del año con 526 socios, 288 federados, se organizaban casi 150 actividades anuales y el club era relevante en el ámbito montañero de Madrid). Fue en Junio de ese año cuando se informa ya a los socios de las dos reuniones que se habían mantenido con el CAM, fruto de las cuales comenzaron a realizarse en el otoño algunas actividades conjuntas, algunos cursos y la tradicional Marcha de Otoño de Montañeros para lo que en esta edición se incluyó en el calendario una actividad histórica del CAM: La Marcha de los Tres Hayedos. En la asamblea de Diciembre, se autorizó a la junta directiva para iniciar el proceso de convergencia y en la de 1999 se aprueba definitivamente esta unión.

No obstante y tal como se refleja en sucesivas actas de Montañeros Madrileños, se va a optar por ralentizar el proceso y funcionar durante un tiempo convergiendo en lo que se denominó “una unión de hecho y no de derecho”. Hay muchas diferencias de filosofía con el Club Alpino Madrileño, en Montañeros se tiene una concepción organizativa mas estructurada y hay conceptos como el de “renovar” (aguardar cada año que el socio pase por la sede para abonar la cuota, lo que normalmente hace cuando precisa federarse, y que supone una sangría de socios) que no se entienden. No obstante y aun cuando en 1999 ya se anunciará en prensa y radio el proceso de unión, se opta por reforzar todo lo relativo a la homogenización de los sistemas, se aprueba una partida presupuestaria para proporcionar a todos los socios del CAM la revista Pyrenaica sin coste (que es la misma que reciben en ese momento los pertenecientes a MM) y se potencia el conocimiento entre socios y la participación conjunta en las actividades, que se agrupan bajo un mismo nombre y aparecen ya a partir de marzo 1999 bajo el nombre y logo de “Montañeros-CAM” (que no representa otra cosa que la voluntad de caminar unidos). 

Las cosas van a cambiar a partir de 2002. Cunde una cierta alarma en los responsable de Montañeros Madrileños donde pesa como una losa la experiencia con el Club Alpino Piedrafita y se está observando que se pueden producir cambios en los gestores del Club Alpino Madrileño, donde la parte directiva se ha llevado desde siempre de una manera informal. Con las juntas directivas elegidas en reuniones con muy poca asistencia, a veces una decena de personas. Y que es posible no sean positivos para el espíritu de la unión. Se alenta al CAM a realizar elecciones con una candidatura compuesta por aquellos responsables favorables a la convergencia y animando al voto. Y efectivamente, así se producirá, con una participación histórica y un contundente triunfo del grupo favorable a la unión. En la asamblea 2002 de Montañeros Madrileños se aprueba la unión definitiva e irreversible con el antiguo Club Alpino Madrileño.,

Durante el año 2003 se sigue trabajando en la integración de estructuras. Realmente ya existe desde el año 2000 un equipo de gestores y directiva “en la sombra “compuesta por socios y socias de ambos clubs, que con buen talante y entendimiento trabajan para el conjunto del colectivo. Pero el acuerdo sobre diversos aspectos, entre ellos los estatutos y el nombre, no progresan y los plazos apremian, ya que a finales de 2003 tiene que estar todo listo y aprobado para iniciar el año 2004 como una única entidad. Es por eso por lo que Carlos García propone un “encierro” real de todos los implicados el fin de semana del 19 al 21 de Septiembre en la Residencia Los Robles de Robregordo que cuenta con tranquilidad y salas de trabajo. Así y a guisa de una especie de “Capilla Sixtina”, de allí no sale nadie hasta que todo esté listo.

Y efectivamente. Así fue. En largas horas de debate, discusión y negociación aunque siempre con buen talante, salieron adelante las bases de funcionamiento y estatutos de la nueva entidad, en la que por parte de Montañeros Madrileños sólo hubo una linea roja: Que la nueva junta directiva tuviera mayoría de componentes de MM por la necesidad de salvaguardar la continuidad del proyecto por el que tanto se venía trabajando. Por el contrario, y en un momento dado (con un poquito de golpe de efecto), se anunció en la reunión que el nombre no sería un problema y podría ser el de “Club Alpino Madrileño” seguido del de Montañeros Madrileños. Este aspecto contribuyó a facilitar definitivamente la marcha del resto de los temas del grupo de trabajo que avanzaron ya sin problemas. Realmente, desde Montañeros se veía el nombre adoptado como el mas adecuado, y en numerosos documentos se había indicado a lo largo del tiempo que el nombre nunca sería un obstáculo en el proyecto del gran club para Madrid. En esta comisión negociadora participaron por parte de MM, Luis Miguel Tordesillas, Carlos García y Antonio Almazán (cuyo apoyo jurídico fue importante para la correcta redacción de los estatutos) y por parte del antiguo CAM Juan Antonio Espadero, Juan Manuel Menéndez, Juan Guerra y José Muñoz. Otra persona relevante del CAM respecto a la fusión fue Jerónimo Jaqueti.

En las reflexiones de los gestores de Montañeros Madrileños en aquel momento, existe la convicción de que otro factor relevante para llegar al buen fin del proceso fue la aceptación de contar con local abierto al público en Madrid. Montañeros Madrileños nunca lo tuvo ni lo precisó, pero la filosofía del antiguo Club Alpino Madrileño, heredada del Club Alpino Maliciosa, lo consideraba imprescindible. El antiguo CAM atravesaba una situación delicada ya que en unos meses debía desalojar su local de toda la vida en la calle Augusto Figueroa, debido a las consecuencias de la llamada “Ley Boyer”, con prórroga forzosa de 8 años a punto de concluir y con la amenaza de un proceso legal de desalojo, que originaba que no se les giraran los recibos del alquiler y tuvieran que depositarlos ante un notario. Carlos y Luis Miguel localizarían el local adecuado en la calle Barco, con lo que el problema quedó solventado. El club abrió allí su sede el dos de Septiembre de 2004 aunque se inauguraría oficialmente el dos de Diciembre de ese año.

El nuevo club arrancó el 1 de Enero de 2004 bajo la fórmula jurídica mas conveniente según se reflejó en la disposición transitoria primera de los Estatutos Sociales: «…El Club Alpino Madrileño–Montañeros Madrileños ha quedado constituido por baja en el Registro de Asociaciones Deportivas de la Comunidad de Madrid del Club Alpino Madrileño e integración de todos sus miembros en el Club Montañeros Madrileños el cual a su vez ha cambiado de nombre para adoptar el que figura en los presentes Estatutos.

Montañeros Madrileños aportó 973 socios y 594 federados y el antiguo Club Alpino Madrileño 499 socios y 392 federados, es decir, 1472 socios. A finales de 2004 contaba ya con 1705, lo que manifiesta el éxito de esta ilusionada unión. A la fecha de elaboración de esta web, supera los 3000 socios de cuota. La junta que pilotó todo el proceso por parte de Montañeros Madrileños estuvo compuesta por Luis Miguel Tordesillas, Carlos García, Prisca Toledo, María Angeles SanchoFernando Serrano y Antonio Almazán como Asesor.

1990-2004 - EL FIN DE UN CICLO

COMUNICACION DE LA JUNTA DIRECTIVA DE MONTAÑEROS MADRILEÑOS A LA ASAMBLEA GENERAL DEL 13-12-2003

«…La nueva entidad arranca, con datos al 6 de Noviembre, con 1472 socios y 966 federados, de los que Montañeros Madrileños aporta 973 socios (906 + 67 en 11 grupos vinculados) y 594 federados. A esta fecha, contamos con socios en 74 poblaciones de la Comunidad de Madrid.

De acuerdo con las cláusulas transitorias aprobadas en los nuevos estatutos, la junta directiva de Montañeros Madrileños cesará de forma inmediata en cuanto se reciban aprobados dichos estatutos por la Comunidad de Madrid, dando paso a una comisión gestora paritaria cuya única función será la convocatoria de elecciones en el menor plazo posible y el normal funcionamiento del club hasta la toma de posesión de la nueva junta directiva. Por ese motivo la junta directiva actual de Montañeros Madrileños formada por Luis Miguel Tordesillas Alvarez, Carlos García Carratalá, Fernando Serrano Marcos, Prisca Toledo González, María Angeles Sancho Alcañiz y que ha contado con el trabajo y colaboración de Antonio Almazán Rodríguez como asesor jurídico, desea agradeceros el apoyo que ha tenido en estos años del conjunto del cuerpo social, y que habéis manifestado de forma expresa o tácita.

Cuando en 1991 comenzó a funcionar como club Montañeros Madrileños, dirigíamos una carta al resto de clubes de la Comunidad de Madrid (360) en la que manifestábamos nuestra intención de que la nueva enti­dad fuera una plataforma de trabajo para la concertación de los clubes de Madrid en una entidad de dimen­sión mayor capaz de proporcionar a sus asociados la formación, información y organización convenientes a la práctica de los deportes de montaña. Hoy, a Diciembre del año 2003 consideramos alcanzados en sus aspectos básicos los fines cuyo desarrollo se proponía. La Comunidad de Madrid cuenta ya con esa gran entidad en la que de una forma natural y voluntaria se han ido agrupando muchos montañeros y aficiona­dos a la naturaleza y deportes de montaña en general. Y no sólo en sus aspectos organizativos. Hemos pretendido promover los valores tradicionales de los clubes de montaña, entre los que es de destacar la convivencia y la fraternidad en nuestra pasión por las montañas, y pensamos que muchos de vosotros habéis encontrado también un nuevo círculo de amistades en el que desarrolláis vuestra actividad. Sin falsa complacencia, nos sentimos satisfechos de lo realizado hasta ahora.

El nuevo club tiene una tarea importante en la profundización de estos aspectos, en los que en la medida de nuestra participación en el mismo colaboraremos. La característica principal de Montañeros Madrileños en estos años ha sido su capacidad de innovación en múltiples áreas y el dinamismo demostrado en su puesta en práctica, principios sin duda a mantener para consolidar nuestra posición como principal entidad montañera de Madrid. Sólo será posible con la colaboración de todos vosotros…»

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